Moverte hoy no es solo para verte mejor… es para no perder funciones básicas mañana. La fuerza muscular y la capacidad funcional predicen independencia y menor riesgo de mortalidad en adultos mayores (estudios en American College of Sports Medicine y The Lancet). Incluso algo tan simple como la velocidad al levantarte de una silla está relacionado con tu salud futura. Además, entrenar no solo mejora los músculos, :protege huesos (↓ riesgo de fracturas), mejora sensibilidad a la insulina, reduce inflamación crónica, mejora función cognitiva. Lo importante no es hacerlo perfecto, es hacerlo constante. Normalizamos sentirnos “cansados” o “rígidos” como si fuera edad… pero muchas veces es desuso. El cuerpo se adapta a lo que haces, pero también a lo que dejas de hacer.
Si nos habituamos a respirar con el bajo vientre durante todo el día en nuestras actividades diarias o hacemos algún ejercicio suave, como caminar o trotar, estaremos contribuyendo a que nuestro organismo rebaje su nivel de ansiedad a lo largo del día. Cuando realizamos un esfuerzo intenso el consumo de oxígeno aumenta de 10 a 15 veces y el trabajo del corazón se multiplica por cuatro o cinco. La ventilación aumenta de 10 a 20 veces, por que las respiraciones deben hacerse de manera más amplia y efectiva de acuerdo con la técnica anterior.
La mayoría de quienes hacemos ejercicio de forma no profesional, dedicamos poco tiempo a concentrarnos en el ritmo de la respiración, y por ello no lo hacemos bien. Ya sea que practique ejercicio cardiovascular o trabajo con pesas, concéntrese en mantener una posición perfecta: cabeza, hombros y cadera en línea recta; hombros relajados y pecho erguido. En lo que se refiere al abdomen, no debe mantenerlo tenso durante toda la respiración, relájelo y deje que se expanda al inhalar, y contraígalo mientras exhala para que le ayude a expulsar el aire.
