Un power nap bien hecho puede cambiarte el día. Las siestas cortas (15–20 min) activan redes cerebrales que mejoran el enfoque, la memoria y la estabilidad emocional sin interferir con tu sueño nocturno. Investigaciones del National Institutes of Health y de la NASA muestran que incluso micro-siestas pueden aumentar el rendimiento entre un 20% y 35% y reducir la fatiga mental de forma inmediata. Y sí: mientras sean cortas, no alteran tu ciclo circadiano. Un descanso breve no es “pereza”, es regulación del sistema nervioso. Le das a tu cerebro el reinicio que necesita para pensar más claro y manejar mejor el estrés.
Si nos habituamos a respirar con el bajo vientre durante todo el día en nuestras actividades diarias o hacemos algún ejercicio suave, como caminar o trotar, estaremos contribuyendo a que nuestro organismo rebaje su nivel de ansiedad a lo largo del día. Cuando realizamos un esfuerzo intenso el consumo de oxígeno aumenta de 10 a 15 veces y el trabajo del corazón se multiplica por cuatro o cinco. La ventilación aumenta de 10 a 20 veces, por que las respiraciones deben hacerse de manera más amplia y efectiva de acuerdo con la técnica anterior.
La mayoría de quienes hacemos ejercicio de forma no profesional, dedicamos poco tiempo a concentrarnos en el ritmo de la respiración, y por ello no lo hacemos bien. Ya sea que practique ejercicio cardiovascular o trabajo con pesas, concéntrese en mantener una posición perfecta: cabeza, hombros y cadera en línea recta; hombros relajados y pecho erguido. En lo que se refiere al abdomen, no debe mantenerlo tenso durante toda la respiración, relájelo y deje que se expanda al inhalar, y contraígalo mientras exhala para que le ayude a expulsar el aire.
