"Cuando gané las ocho medallas de oro, me di cuenta de que ya no había nada más que esperar. Había logrado algo que nadie en la historia de la humanidad había hecho, algo para lo que literalmente había programado cada segundo de mi vida. Fue increíble, sí, pero mi reacción fue simplemente decir: 'Vale, genial, ahora necesito espacio'. Fue el momento en el que decidí ponerle un freno al deporte y simplemente intentar ser yo, intentar ser un chico normal. Estaba agotado de ser 'la leyenda' y necesitaba descubrir quién era Michael cuando no estaba en el agua. En ese silencio después de la gloria, aprendí más de mí mismo que en todos los años de entrenamiento, porque me permití vivir situaciones que el profesionalismo me había arrebatado." "A veces me preguntan por los sacrificios, por todo lo que dejé de lado durante años. ¿Hubiera sido divertido irme de fiesta con mis amigos o escaparme de viaje un fin de semana? Claro que sí. Pero ganar 23 medallas de oro ...
Estos procesadores son el resultado de un cambio de arquitectura, basada en la tecnología de fabricación de 32nm que se estrenó con la arquitectura Lynnfield que a su vez es una evolución de Nehalem, heredera Intel Core. En realidad, Sandy Bridge no es una arquitectura revolucionada y parece que Intel se ha centrado más en depurar y optimizar la base definida en generaciones anteriores que en hacer cambios radicales. De hecho, los cambios más notables están en los gráficos integrados, que ahora realmente forman para del chip.
Esta integración permite, sobre todo, optimizar el comportamiento con aplicaciones multimedia como el video digital, con una mejora notable con los videos en alta definición. Además, energéticamente se han realizado mejoras importantes, que permiten una mejora en el uso de tecnologías como Turbo Boost, que aumenta la velocidad del procesador de forma dinámica y, también, posibilita llevar Sandy Bridge a los portátiles con unos consumos muy bien controlador y rendimiento elevados.
