Un power nap bien hecho puede cambiarte el día. Las siestas cortas (15–20 min) activan redes cerebrales que mejoran el enfoque, la memoria y la estabilidad emocional sin interferir con tu sueño nocturno. Investigaciones del National Institutes of Health y de la NASA muestran que incluso micro-siestas pueden aumentar el rendimiento entre un 20% y 35% y reducir la fatiga mental de forma inmediata. Y sí: mientras sean cortas, no alteran tu ciclo circadiano. Un descanso breve no es “pereza”, es regulación del sistema nervioso. Le das a tu cerebro el reinicio que necesita para pensar más claro y manejar mejor el estrés.

Viajar Solo por días, semanas o varias meses puede resultar fascinante, pero también angustiante si jamás lo has hecho. Empieza entonces por viajes cortos que te den una idea de lo que implica este tipo de viajes; cinco días es un plazo ideal que puedes considerar, ya sae a una playa o una ciudad principal. Recuerda que el objeto de hacer un viaje en soledad es el de estar contigo, no es pasártela chateando o en Facebook o Twitter. No te pierdas en la tecnología... las historias del viaje las platicarás a tu regreso, y para ello es indispensable llevar además de tu cámara, un diario en una pequeña libreta que te ayudará a recordar detalles, platillos y la variedad de precios.
Viajar solo no implica un voto de silencio por la duración de tu viaje. Aprovecha para platicar con la gente local, algo que rara vez hacemos cuando vamos acompañados. Conversa con el mesero del café, con la gente de por las calles y con esa persona que ves sentada en la banca. No necesariamente tienes que hacer amigos de por vida, solo se precavido y evita los lugares poco concurridos. Verás que tu viaje será una experiencia inolvidable, sea que salgas cerca de tu ciudad o vayas al otro lado del mundo.