"Cuando gané las ocho medallas de oro, me di cuenta de que ya no había nada más que esperar. Había logrado algo que nadie en la historia de la humanidad había hecho, algo para lo que literalmente había programado cada segundo de mi vida. Fue increíble, sí, pero mi reacción fue simplemente decir: 'Vale, genial, ahora necesito espacio'. Fue el momento en el que decidí ponerle un freno al deporte y simplemente intentar ser yo, intentar ser un chico normal. Estaba agotado de ser 'la leyenda' y necesitaba descubrir quién era Michael cuando no estaba en el agua. En ese silencio después de la gloria, aprendí más de mí mismo que en todos los años de entrenamiento, porque me permití vivir situaciones que el profesionalismo me había arrebatado." "A veces me preguntan por los sacrificios, por todo lo que dejé de lado durante años. ¿Hubiera sido divertido irme de fiesta con mis amigos o escaparme de viaje un fin de semana? Claro que sí. Pero ganar 23 medallas de oro ...
Como hombre de negocios tuvo altibajos, tal vez la década de los años 80 no era el momento para lanzar películas y series animadas ni juguetes y mercancias basa en super héroes; tal vez los 90 no eran el momento para su empresa Stan Lee Media , que cayó en la bancarrota en el año 2001, escándalo en el que, claro, el propio Stan no estuvo implicado. En 2002 Stan habría demandado a Marvel por un tema de regalías, pero después habría de ser compensado con el 10% de las ganancias de películas como Spider-Man y un millón de dólares anuales por ser director emérito de Marvel; la fortuna de Stan se estima entre 50 y 80 millones de dólares. Un trato muy diferente al dado a artistas hicieron grandes contribuciones al cómic y quienes han batallado (ellos y sus familias de forma póstuma) por recibir una retribución justa a su trabajo. Sin duda una vida interesante y compleja la del buen Stan, que nunca perdió su capacidad para ser amable y generar simpatía con el público.