"Cuando gané las ocho medallas de oro, me di cuenta de que ya no había nada más que esperar. Había logrado algo que nadie en la historia de la humanidad había hecho, algo para lo que literalmente había programado cada segundo de mi vida. Fue increíble, sí, pero mi reacción fue simplemente decir: 'Vale, genial, ahora necesito espacio'. Fue el momento en el que decidí ponerle un freno al deporte y simplemente intentar ser yo, intentar ser un chico normal. Estaba agotado de ser 'la leyenda' y necesitaba descubrir quién era Michael cuando no estaba en el agua. En ese silencio después de la gloria, aprendí más de mí mismo que en todos los años de entrenamiento, porque me permití vivir situaciones que el profesionalismo me había arrebatado." "A veces me preguntan por los sacrificios, por todo lo que dejé de lado durante años. ¿Hubiera sido divertido irme de fiesta con mis amigos o escaparme de viaje un fin de semana? Claro que sí. Pero ganar 23 medallas de oro ...
La predicción de Carl Sagan sobre EE.UU en 1995: “Tengo el presentimiento de que, en una América de los tiempos de mis hijos o de mis nietos -cuando los Estados Unidos ya sean un servicio de información y economía; donde casi todas las industrias manufactureras se hayan ido a otros países; cuando los increíbles poderes tecnológicos estén en manos de unos pocos, y nadie que represente el interés público pueda comprender los problemas; cuando la gente haya perdido la habilidad de crear sus propias agendas o cuestionar con fundamentos a aquellos con autoridad; cuando nerviosamente apretemos nuestros cristales y consultemos nuestros horóscopos, veamos nuestras facultades críticas en decadencia, incapaces de distinguir lo que nos gusta de lo que es verdad, nos deslizaremos de nuevo, casi sin darnos cuenta, de vuelta a la oscuridad y a la superstición.” Carl Sagan, El mundo y sus demonios.(1995).